Tú sabes tirar cañas, cuadrar turnos y sacar cuarenta menús en hora y media. Lo que se te queda
para las once de la noche lo llevo yo: la ficha de Google, las reseñas, la web y esa carta en PDF
que nadie ha vuelto a tocar. Y para el papeleo de dentro te doy una herramienta que ficha a tu
equipo y archiva las facturas con una foto.
Desde 49 € al mesSin permanenciaTe contesta quien hace el trabajo
Empecemos por aquí
¿Te suena alguna?
Te llaman para preguntar si abres el lunes, y en Google lleva dos años puesto que sí.
Tienes reseñas de hace meses sin contestar y no sabes si eso importa. Importa.
Los martes entra la mitad de gente que los viernes, y siempre ha sido así.
Montas algo especial y se entera quien pasa por delante del cartel.
Las facturas del proveedor acaban en una caja de zapatos, y el registro de jornada, en una libreta que nadie firma.
Ninguna tiene que ver con cómo cocinas. Todas tienen arreglo.
Lo que me llevo
Cinco trabajos que no son el tuyo.
Cuatro dan la cara hacia fuera y uno ordena lo de dentro. Por separado parecen poca cosa. Juntos son las horas que no tienes.
01Que te encuentren
Google, trabajado de verdad.
Alguien busca dónde comer a las dos y cuarto, a doscientos metros de tu puerta. Decide en treinta
segundos con lo que ve en la pantalla: la foto, el horario, las estrellas y si alguien contesta a
la gente. Ese trozo de pantalla es tuyo, y lo trabajo yo.
La ficha completa, no solo abierta: categorías bien elegidas, servicios, horarios y fotos en orden.
Invito a opinar a todos tus clientes, a todos por igual. No escondo a nadie ni desvío las quejas: Google lo prohíbe y, además, no funciona.
Las reseñas, contestadas una a una y sin plantilla. Las de cuatro y cinco estrellas, en menos de 24 horas laborables. Las malas, desde Mesa Llena: antes te pregunto por WhatsApp qué pasó y contesto con tu versión.
Los cambios al día. Cierras el puente, me mandas un WhatsApp y aparece puesto.
02Que te entiendan
Una web que se lee con una mano.
Las cadenas que llenan cada noche no cocinan mejor que tu cocinero. Están mejor contadas: una foto
que apetece, cuatro palabras claras y un botón grande. Eso se puede copiar, y sale bastante más
barato de lo que parece.
Escrita a mano, sin plantillas pesadas ni veinte plugins encima. Aparece antes de que le dé tiempo a volver atrás.
Lo que hace caja, primero: la carta, reservar, llamar y cómo llegar.
Los alérgenos de cada plato, con la información que me das tú. Y la misma carta en PDF, lista para imprimir, para que la de la mesa y la del móvil digan lo mismo.
Con tu cara. Tus fotos, tu tono y, si tu calle lo pide, en otros idiomas.
03Que vuelvan
La carta, convertida en tablón de anuncios.
El cartel de la pared lo ve quien pasa por delante. Tu Instagram, quien está aburrido. La carta la abre todo el que se sienta.
Lo de esta semana, arriba de la carta: las jornadas de la trufa, la oferta del jueves o el vermú del domingo.
El menú del día, cada mañana. Me mandas una foto de la pizarra y lo publico. En Mesa Llena va aparte, por 19 € al mes; en Casa Llena ya está dentro. Cómo funciona
Reservar o escribirte con un botón. El que uses de verdad, no el que quede bonito.
Grupos y celebraciones, en Casa Llena, con su propia sección y un botón directo a tu WhatsApp: la cena de empresa, el cumpleaños, el reservado.
04La pegatina
Un trozo de vinilo en la mesa. Dos trabajos.
Un código abre la carta cuando se sientan. El otro lleva a tu ficha de Google cuando pagan, con la
comida todavía reciente, que es cuando la gente escribe bien. La misma mesa y el mismo rato.
Hasta 50 pegatinas en cada plan, diseñadas para tu local. En Google Limpio llevan un solo código, el de las reseñas; desde Mesa Llena, los dos.
En Casa Llena, soportes de metacrilato para las mesas, uno por mesa y hasta veinte, con los mismos dos códigos.
Con tu marca, no con la mía. Mi nombre no sale en tu mesa.
Te llegan por mensajería, estés donde estés.
05Por dentro
El papeleo, en el bolsillo.
Lo de fuera lo llevo yo. Lo de dentro sigue siendo tuyo, pero ya no te roba la noche del domingo.
Con cualquiera de los tres planes tienes la herramienta de gestión de Criterio Local, en el móvil
y en el ordenador, sin bajar nada de ninguna tienda de aplicaciones.
Fichajes desde el móvil de cada empleado, con el registro diario de jornada que pide la ley guardado y a mano si un día viene la Inspección.
Horarios y ausencias del equipo en un solo sitio, sin cuadrantes pegados en la nevera.
Facturas con una foto. La herramienta lee el proveedor, la fecha y el importe, y las archiva. Si un proveedor te sube un precio, te enteras.
Lo que conviene apartar para impuestos cada trimestre, calculado con tus números. Es una estimación: tu gestoría sigue siendo tu gestoría.
Cinco trabajos, un solo número de teléfono.
Muestras
Así queda cuando está hecho.
Dos webs de muestra que hice para enseñar el trabajo. Ábrelas en el móvil y cuenta lo que tardan en salir. Luego abre la de tu competencia y cuenta otra vez.
Diez negocios, diez vinilos. Ninguno lleva mi nombre.
Editorial sobrio. Crema, serif y dos códigos que no gritan.Neón sobre negro. Para un local de noche: color saturado y mucho carácter.Instrucciones al grano. Verde y blanco, con el recorrido dibujado.Fondo oscuro. Contraste cálido y tipografía con firma.Acuarela a dos tintas. Textura pintada y tono cercano.Taberna a dos tintas. Trazo de rótulo antiguo y humor de barra.Lino y botánica. Papel texturado para cocina de mercado.Titular a sangre. Tipografía enorme y contraste máximo.Manuscrita. Trazo a mano y trato de barrio.Dos pasos numerados. Imposible perderse: uno, dos y listo.
Y si hace falta, me salgo del plan.
Las empresas que venden esto tienen el servicio cerrado con candado: lo que está en la lista y ni una cosa más. A mí me puedes pedir cosas raras.
La carta impresa ya va a juego con la web en Mesa Llena y Casa Llena. Pero si hace falta empezar por el nombre y el logotipo, hago la identidad entera, y de ahí salen la web, la carta y las pegatinas. Unas cosas entran en el plan y otras son trabajo aparte. Te lo digo antes de empezar, no cuando llega la factura.
Precio
Precio de acceso, trabajo de los caros.
Una agencia te cobra por esto entre 150 y 300 € al mes, y tiene sentido: paga al comercial que te capta, al gestor que te asignan, al becario que te contesta y el margen de la empresa. Por tu negocio pasan cinco manos y ninguna sabe cómo se llama tu cocinero.
Aquí pasa una. Te capto yo, te llevo yo y te contesto yo. Sin estructura que pagar, lo mismo sale desde 49 €, con factura, sin permanencia y con la herramienta de gestión dentro.
El imprescindible
Google Limpio
Tu escaparate en Google, cuidado todos los meses, y el papeleo en orden. Sin web.
49 €/mes + IVA
Ficha de Google trabajada y mantenida
Reseñas de 4 y 5 estrellas contestadas en menos de 24 h laborables
Horarios, festivos y cambios al día
Hasta 50 pegatinas de mesa con QR para reseñas
Herramienta de gestión: fichajes, facturas e impuestos
El que llena mesas
Mesa Llena
Todo lo anterior, más tu web con la carta y el canal para hablarle a quien ya te visita.
89 €/mes + IVA
Todo lo de Google Limpio
Todas las reseñas contestadas, también las malas, con tu versión
Web con carta digital hecha a mano, hosting incluido y dominio a tu nombre
Alérgenos por plato y carta en PDF para imprimir, a juego con la web
Ofertas y temporada arriba de la carta
Una actualización de carta al mes, con todos los cambios juntos
Hasta 50 pegatinas con doble QR: carta y reseñas
Al contratar puedes añadir el menú del día (19 €/mes) y otros idiomas (10 €/mes cada uno).
La casa entera
Casa Llena
Para el que cambia la carta a menudo, da menú todos los días o tiene media sala hablando otro idioma.
149 €/mes + IVA
Todo lo de Mesa Llena
Menú del día y de fin de semana, publicado cada mañana
Cambios de carta cuando quieras, sin esperar al mes
Carta en español y tres idiomas más, en la web y en el PDF
Filtro de alérgenos en la carta
Dos sesiones de fotos profesionales al año
Hasta 20 soportes de mesa en metacrilato con doble QR
Sección de grupos y eventos
Exclusividad ampliada a 300 metros
Al contratar puedes añadir más idiomas (10 €/mes cada uno).
En una semana está en marcha. De ti necesito dos cosas: las fotos que tengas y media hora para repasar la carta. Del resto me ocupo yo.
Haz la cuenta antes de sumar módulos. Mesa Llena con el menú del día y dos idiomas sale a 128 €. Casa Llena cuesta 149 €, y por esos 21 € de diferencia se lleva también las fotos, los cambios cuando quieras, los soportes de mesa y los 300 metros.
Alta 0 €Empiezas pagando el primer mes y ya está.
Sin permanenciaTe vas avisando con siete días.
Factura deducibleComo cualquier otro gasto del negocio.
Tu zona, comprobadaSi tu categoría ya estuviera cogida en tus 100 m (300 m en Casa Llena), se anula y te devuelvo el pago.
Quién soy
Solo hay uno de mí. Por eso funciona.
Me llamo Jon. Durante años viví del póker y repartí cartas en un casino, que es un oficio raro: te pagan por leer a la gente y por decidir con la información incompleta que tienes delante.
Después trabajé en reputación online para cadenas hoteleras y en fichas de Google. Ahí vi por dentro cómo decide dónde cenar alguien que no conoce tu barrio. Casi siempre, por lo que encuentra en treinta segundos de móvil.
«En una mesa aprendes rápido que la gente no decide con datos. Decide con confianza. En Google pasa lo mismo.»
Monté Criterio Local para hacerlo al revés de como lo vi hacer. Trabajo solo, a propósito: sin comerciales que prometen lo que no van a ejecutar, sin becarios y sin nadie a quien pasarle tu local cuando me lío. El teléfono de esta web lo cojo yo, y tu ficha la toco yo, estés en la ciudad que estés.
Por eso el precio es el que es, y por eso no puedo llevar doscientos negocios. Llevo los que puedo llevar bien, y cuando estoy lleno, estoy lleno.
Jon CasablancasFundador de Criterio Local
Dudas
Las que siempre me hacen.
Si la tuya no está, pregúntamela por WhatsApp. Contesto yo. Y lo que entra en cada servicio, con todo detalle, está en las condiciones generales.
Ya tengo perfil de Google. ¿Para qué me sirve esto?
Tener ficha y tener la ficha trabajada son cosas distintas. Lo normal es encontrarla con la categoría principal mal elegida, los servicios sin marcar, los horarios de hace dos veranos, las fotos desordenadas y las preguntas de la gente sin contestar. Cada una de esas cosas te quita puestos en el listado y clientes en la puerta. Ábrela ahora en el móvil y míralo tú: es lo primero que hago yo.
¿Qué plan me conviene?
Si no quieres web y lo que te preocupa es Google, Google Limpio. Si quieres que la carta esté en el móvil de quien se sienta, Mesa Llena, que es el que elige casi todo el mundo. Casa Llena es para el que cambia la carta a menudo, da menú todos los días o tiene media sala hablando otro idioma. Si dudas, escríbeme con el nombre de tu negocio, lo miro y te digo cuál. A veces la respuesta es el más barato.
¿Cómo empezamos y cuánto tardas?
Me escribes con la dirección y el tipo de negocio, o te das de alta directamente desde el botón de tu plan. Antes de tocar nada abrimos tu ficha juntos en una videollamada corta y te enseño lo que ve alguien que no te conoce. Con eso ya sabes si esto te sirve. De ti necesito dos cosas: las fotos que tengas y media hora para repasar la carta. En una semana están publicadas la ficha y la web, y las pegatinas van de camino a tu local.
¿Tengo que hacer algo yo cada mes?
Casi nada. Lo único que necesito de ti son los cambios que sabes tú y no sé yo: que cierras el puente, que sube el menú, que has metido un plato nuevo. Un WhatsApp de dos líneas. Las reseñas, los horarios, las fotos y la web los llevo yo. En tu lado se queda la herramienta: que tu equipo fiche y hacer foto a las facturas cuando llegan.
¿Trabajas en mi ciudad?
Trabajo en remoto con bares y restaurantes de toda España. Para lo que hago no me hace falta estar en tu barra: Google me da acceso a tu ficha con sus permisos oficiales, la carta y los cambios me los mandas por WhatsApp, lo repasamos en una videollamada y las pegatinas te llegan por mensajería. Y la regla de los cien metros vale igual en tu calle que en cualquier otra.
¿Tengo que darte mis contraseñas?
No. Me das un permiso, no una clave. Se hace con las herramientas oficiales de Google, que me añaden como gestor de tu ficha. Tus contraseñas siguen siendo tuyas, yo entro con mi propia cuenta y me quitas el acceso cuando quieras, desde el móvil y en dos toques.
¿Por qué no hay permanencia?
Porque si el trabajo funciona te quedas por tu cuenta, y ese es el único acuerdo que me interesa. Te vas avisando con siete días. Si te vas, el dominio es tuyo y te lo llevas. La web deja de estar publicada, y si quieres quedarte el código y alojarlo por tu cuenta, se compra por 300 € + IVA.
Hablemos
Cuéntame tu caso.
Dime cómo se llama tu negocio y qué te preocupa. Miro tu ficha, te digo qué veo y si esto te sirve o no. Contesto yo, el mismo día, y si no encajas te lo digo a la primera.